Entiendo la ética del troleo como una mirada atenta y responsable a las representaciones en que vivimos (y somos). Cuando manoseamos esas representaciones, se desvela que están construidas desde fuera y de un modo desequilibrado. Con la ética del troleo imagino que la representación debería ser un espacio de dialéctica en el que se encuentren la ficción y lo real, ya que es imposible concebir cualquier cosa fuera de ella. 

Y de eso trataría la Conferencia Troll, que nunca llegará a existir porque es imposible que nada se solidifique en torno al troleo. Esta pieza son unas falsas notas, unos verdaderos ejercicios con el público.
Esta conferencia no conferencia, por ser troll, se trolea a sí misma, por eso es también un musical, un tutorial de youtube, un meme, una audición a ciegas, una Pokéball y un desfile. 

En esta pieza propongo a los espectadores hacer algunos ejercicios juntos para practicar el troleo:

Mirar con cariño fotografías de M. Rajoy.

Imaginar a E. Peña Nieto penando de amor.

No bailar una canción de Britney Spears.

Soportar la vergüenza de verme cantando una canción de amor a mi novio.

Etc.